Estas son nuestras premisas de cría, nuestra forma de entender el Perro de Pastor Alemán.
Un buen Pastor Alemán debe poder trabajar, por lo que tiene que ser fuerte, ágil, obediente, equilibrado y siempre dispuesto a darlo todo por su dueño. Por ello pedimos a nuestros perros que desempeñen algún tipo de actividad que lleven todas sus capacidades al límite, no sólo adiestramiento deportivo, si no cualquier tipo de trabajo como salvamento, antidrogas, antiexplosivos, asistencia de personas necesitadas, perro de terapia, etc. por entender que es así como realmente se contemplan la resistencia y aptitud para el trabajo.
Para lograrlo, debemos seleccionar un anatomía concreta, la cual estamos seguros de que se encuentra reflejada en su standard racial; y es por ello que seleccionamos nuestros reproductores de modo que se ajusten lo más posible a él y que además sean capaces de aplicar esa anatomía de la forma más certera en el tipo de trabajo que arriba explicábamos.
En resumen, buscamos cachorros con una anatomía funcional según su standard y que tengan un carácter polivalente que les haga aptos para multitud de tipos de adiestramiento.
¿Un buen Pastor Alemán es sólo eso? Evidentemente no, además deben tener una belleza típica de la raza, ya que no hay que olvidar que, después de todo, son Perros de Pastor Alemán.